Aunque nuestros políticos quieran amargarnos la existencia favoreciendo a determinados sectores de la sociedad (Iglesia, banca, grandes fortunas, Familia Real, los propios políticos…), no debemos olvidar que hemos venido al mundo para ser felices. La vida puede ser de color rosa si nos lo proponemos. Simplemente hemos de luchar por mejorar nuestro día a día y el de quienes nos rodean.